¡Una revolución en casa!
Rebeldes, niños por momentos, adultos en otros, necesitan luchar contra los mayores para buscar su propia identidad. ¿Cómo y hasta dónde los padres deben limitar a sus hijos en esta etapa fundamental de sus vidas?
Los adolescentes no pueden llegar a convertirse en adultos, si no comprueban los límites de la autoridad. Poner un límite, queridos padres, es cuidar y proteger. Su hijo, púber o adolescente, necesita reglas aunque pelee contra ellas. Es así como conseguirá armar su nueva identidad y autonomía.
¿Cómo lograr que en la casa cada día no sea una batalla campal?
Los padres deben ayudar, permitiendo que el adolescente salga por momentos de su familia y vuelva a entrar. De esta manera, puede experimentar lo que es estar en el afuera (el lugar menos conocido) y luego regresar al espacio donde aún se siente más seguro, su casa.
Es una etapa en la que los adultos se cuestionan, se angustian, no comprenden y suelen preguntarse si han fracasado como padres. Los adolescentes también se sienten inseguros, con miedos, broncas, en este gran paso hacia la adultez, cuestionándose a ellos y a sus padres.
Es de vital importancia sostener una buena comunicación, escucharlos y también que ustedes puedan ser escuchados. El compromiso y la negociación serán los pilares de esta etapa de crecimiento hacia la independencia. Ambas partes deben implicarse y conversar las dificultades que se presenten.
Al mismo tiempo que tal vez se flexibilizan ciertas reglas familiares, mientras los chicos crecen, habrá algunos límites que se volverán más rígidos y no se pondrán en duda. Cada familia tendrá sus propias reglas, y evaluará cuáles son los riesgos para sus hijos fuera del hogar.
¿Qué límites son más complejos de aplicar?
Por lo general, los más difíciles de acordar son los relacionados con las salidas a la noche. Es decir, establecer cuántas veces se puede ir a fiestas, reuniones a casas de amigos, hasta qué hora y con quién. También, el permiso respecto al consumo de alcohol y cigarrillos, entre otros.
Por muy difícil que parezca esta tarea, una buena forma de establecer pautas es a través del diálogo frecuente, donde a los jóvenes se les explique la razón de la regla y los riesgos a los que están expuestos si no la cumplen. La idea es que el adolescente pueda expresar su opinión respecto a lo que se le esté planteando y que luego los padres den los argumentos necesarios.
Ser democrático con los hijos es muy importante, ya que favorece el desarrollo de su propia identidad.
Mantener una actitud de firmeza cercana no es lo mismo que ser severo.
Cada día será un nuevo desafío y un aprender conjunto de padres e hijos. Hablar, negociar, limitar, permitir: serán momentos que vivirán a diario los miembros de la familia, donde hay adolescentes que serán adultos en una etapa cercana.
La presencia, comprensión, ayuda y sostén de sus padres será de vital importancia para este pasaje.
Lic. Gloria Grosman