Relaciones Familiares

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Mi hijo adolescente se ha distanciado mucho de mi, ¿volveremos a tener una buena relación?

Sabemos que un niño o niña llega a la adolescencia porque empieza a querer estar más con sus amigos que su familia, pero es un proceso natural y muy sano

La palabra adolescencia pone los pelos de punta a todos los padres del mundo. Es la etapa de la vida en la que el púber pasa a convertirse en un joven adulto, marcando así el inicio de la otra nueva fase, la adultez. En esta fase hay una serie de cambios en el adolescente que harán que empiecen a comportarse de forma muy distinta a como hacían antes, estos cambios son tanto físicos como psicológicos y ocurren un tiempo récord, por eso, es inevitable que su comportamiento también cambie. Si por ejemplo tu hijo siempre fue cariñoso y amable contigo, seguramente notarás que poco a poco toma distancia de los padres, o que últimamente está más irascible.

Puede ser confuso para ti no entender el por qué de su comportamiento. Por eso, el siguiente artículo te explica los motivos por los que tu hijo adolescente toma distancia y que puedes hacer para mejorar la situación.

La búsqueda de una nueva identidad

El adolescente ha llegado a una fase de su vida en la que ya no es un niño pero todavía no es un adulto completo, su cuerpo y su cerebro no han terminado de madurar, le falta un último empujón. Los adolescentes quieren ser diferentes a sus padres y más parecidos a sus amigos, esa es la clave. Están buscando su propia identidad y desgraciadamente, esto no es compatible con vosotros. Por eso, no debéis molestaros si entre sus planes favoritos no se incluye estar con vosotros. Ir al cine, a comer fuera, a la feria… todos esos planes preferirá hacerlos con sus amigos, sin embargo, eso no significa que ya no os quiera tanto como antes, al contrario os seguirá queriendo igual solo que no será tan fácil que lo reconozca.

Que un adolescente quiera estar con sus amigos es bueno para su desarrollo, no lo intentes frenar

Que el adolescente tome distancia con su familia es totalmente normal y sano, lo patológico sería que no lo hubiese. De hecho, un verdadero motivo de preocupación sería lo contrario: un adolescente que prefiere estar siempre con sus padres que con sus amigos. Una persona que durante su adolescencia no consigue tomar un mínimo de distancia de sus progenitores le costará más madurar, sobre todo en el ámbito social. Estaremos ante un joven sobreprotegido y más torpe respecto a la relación con sus iguales. Por eso, si quieres que tu hijo tenga una adolescencia sana y madure adecuadamente tienes que dejar espacio para que vuele solo, se caiga y se vuelva a levantar después.

Si notas que con la llegada de la adolescencia se vuelven menos comunicativos (no hablan de sus asuntos, amigos o gustos), nunca les pasa “nada” y prefieren estar solos a estar con vosotros… Deberíais sentiros orgullosos como padres porque es una señal de que lo estáis haciendo bien. Duele verlo, pero lo cierto es que el papel de los padres en la crianza es volverse “prescindibles” a medida que los hijos crecen, hasta que ya no os necesiten. Los padres que siempre están encima de los hijos intentando controlar todos los aspectos de su vida, y ¡¡horror!! les siguen tratando como si fueran niños pequeños, solo van a conseguir que el adolescente se cierre más en banda porque les estáis transmitiendo que no confiáis en ellos, que les seguís viendo como niños y que no les estáis tomando en serio.

En definitiva, se van a sentir incomprendidos y si tienen algún problema en el futuro no acudirán a vosotros, si no a sus amigos. Piensa en lo que harías tú ¿acudirías a alguien que te reprocha los errores o te trata como a un niño?

Entonces, ¿qué deben hacer los padres para mejorar la relación?

En realidad no se trata tanto de que hacer, si no de que no hacer. Es decir:

-No agobies a tu hijo o hija. Dale intimidad, no le atosigues, no le espíes, no le hagas interrogatorios y no le digas lo que deben hacer porque seguramente ellos ya se harán a la idea (sobre todo cuando la respuesta es obvia).

- No interrogues, por el contrario, crea un ambiente de confianza. Dale espacio y no te inmiscuyas en su vida más de lo necesario. Espera a que sea él quien quiera acercarse a ti a contarte sus problemas. Debes estar alerta a cuaquier tipo de señal que te esté enviando y en ese momento hacerle ver que estás totalmente abierto a él

Nos parece imposible que hace poco les lleváramos de la mano y ahora no parezcan necesitarnos

- Escúchale sin juzgar. Si tu hijo se decide a contarte un problema que pueda tener no le juzgues ni valores de primera mano. Simplemente escucha e intenta no ponerte nervioso. Cuando haya terminado dile que te encanta que haya tenido la suficiente madurez como para venir a pedirte ayuda y pregúntale si quiere saber tú opinión, normalmente dirá que sí (porque si no no habría acudido a ti), en ese momento puedes dársela y aconsejarle pero sin IMPONERLE tu punto de vista. Puede que te escuche o puede que no, pero si aprovechas ese momento para echarle en cara sus errores solo conseguirás que en el futuro cuando tenga un problema parecido no te cuente nada porque le estás enseñando que no le eres de utilidad para resolver el problema y que solo se siente peor hablando contigo.

-Proponle pasar tiempo juntos a solas. Los padres nunca deben obligar al adolescente a pasar tiempo en familia porque entonces se asociará ese tiempo con un castigo, algo que es desagradable y que se hace por obligación (para que no le quiten el WhatsApp por ejemplo). Por el contrario, da opciones y proponle planes “casuales”: “¿qué te parece si vienes conmigo este viernes al cine? hace mucho que no voy…”. Puedes decirle que últimamente no hacéis muchas cosas juntos y que te gustaría conocerle mejor y ver que tipo de cosas le gustan ahora, que te interesas por sus hobbies.

¿Cambiará de nuevo la relación en el futuro?

Depende de cómo hayáis avanzado durante esta fase el resultado será distinto. Si le has ayudado en ese proceso de independencia dándole confianza pero siendo firme a la vez, seguramente con los años tu hijo vaya retomando la confianza contigo. Con el tiempo los hijos que se independizan terminan echando de menos a sus padres y disfrutan más el tiempo en familia. Cuando han madurado y se convierten en adultos se van dando cuenta de lo importante que es la relación familiar. Los amigos van y vienen pero la familia (para mejor o para peor) seguirá ahí. Empezarán a valorar más las opiniones de sus padres porque estarán basadas en la experiencia y el camino que han recorrido en sus vidas.

Lic .Sara P. Lorenzo

2 Responses to Relaciones Familiares

  1. andrea dice:

    Gracias por poner un poco de luz en el trato de los niños que entran en la adolescencia, porque de un dia para otro se vuelven irreconocibles, y para los padres es muy frustrante

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