Los cuentos infantiles tradicionales ¿son sexistas?

¿Con qué características construimos a los héroes y a las heroínas de las historias infantiles?
Las cualidades de las que los dotamos dicen mucho acerca de nuestros modelos sociales.

¿Quién no recuerda los cuentos de su infancia? Ese mundo fantástico donde la magia, la aventura, el peligro, el heroísmo y el amor romántico se funden en una sola historia. Algunos de ellos son: La Cenicienta, La Bella Durmiente, Blancanieves, Pulgarcito, Caperucita Roja. ¿Los hemos vuelto a escuchar o contar? Seguramente más de una vez.

¿Qué transmiten los cuentos tradicionales? Trasmiten valores, normas, enseñanzas… y eso está muy bien si se adecúan a estos tiempos, como por ejemplo la enseñanza de la existencia de lo bueno y lo malo, el valor del trabajo y el esfuerzo, la importancia de la obediencia y el respeto a las personas adultas, el valor de la amistad, presente en la mayoría de estos cuentos, y más… Pero muchos otros valores y normas actuales ya han caducado, están desactualizados para las exigencias del mundo actual que no tolera la discriminación por razón de sexo.

Con los cuentos se busca acentuar valores, actitudes y comportamientos que la sociedad del momento quiere trasmitir conforme a su ideología e idiosincrasia. Por ello, con los cuentos tradicionales se propusieron enseñar, y lo han hecho durante mucho tiempo, un modelo de “ser mujer” dependiente y subordinada al hombre. Y al mismo tiempo enseñaron un modelo de “ser hombre”, como un ser superior de la especie humana y en constante lucha por la supervivencia del más fuerte entre sus iguales masculinos. Son muchas las características asignadas a los personajes femeninos y masculinos que dejan en evidencia la diferencia y desigualdad entre los sexos. Las más significativas son:

Ella: Débil, sumisa y dependiente del hombre, cuya vida se desarrolla en su hogar, dedicada a las tareas domésticas y a cuidar de otras personas.
Ingenua e indefensa, sin mayor ambición que casarse, para lo cual debe poseer cualidades de belleza, delicadeza y pureza. Romántica, soñadora y sensible, a la espera de un amor incondicional que la rescate de sus penurias cotidianas. En este estereotipo femenino no hay lugar para la mujer luchadora y emprendedora que caracteriza a la mujer actual.

Él: Audaz, fuerte y valiente. Héroe y salvador de bellas jóvenes en dificultades. Seductor e inteligente, cualidades que le permiten conseguir todo aquello que se proponga. Libre e independiente, cuya vida se desenvuelve en el ámbito social. Poseedor del poder de decisión fuera y dentro del hogar. En este estereotipo masculino no hay cabida para los tímidos, introvertidos, débiles, románticos o sensibles.

Si en un cuento aparece el personaje de una mujer con poder, autoridad y libertad sobre su vida y sus actos, con seguridad será una bruja, una fea que ha salido a la captura de un príncipe azul utilizando miles de artilugios deshonestos, o una madrastra “viuda” porque si existiera la figura masculina de un esposo sería éste y no ella quién sustente el poder. Por otra parte, si aparece una mujer bella, bondadosa y que además posee éstas características de poder y autoridad, probablemente se trate de un hada madrina o un ser especial no humano, dejando bien claro que toda mujer poderosa es malvada, fea, viuda, soltera o proveniente de otro mundo. También aparecen las “bellas malvadas” que suelen terminan en el cuento solas, abandonas, repudiadas o convertidas en viejas por tanta maldad. O las “bellas traviesas” como Caperucita Roja, que reciben un castigo o les sucede algo terrible por su desobediencia a las normas.
Solo aquellas buenas de corazón, sumisas y abnegadas conseguirán casarse con el valiente príncipe de color azul (que tampoco existe o es de otro planeta), única finalidad en la vida de toda mujer!!!

Otra alternativa: Los cuentos infantiles no sexistas!!
Los cuentos coeducativos nos brindan personajes alternativos de “cómo ser chico o chica hoy en día”, adecuados a las experiencias de sus vidas cotidianas en un mundo abierto a la interculturalidad y al respeto por las diferencias individuales, donde lo importante es que aprendan a convivir en armonía con el entorno inmediato y consigo mismos. Para esto podemos echar mano a nuestra imaginación creando nuestros propios cuentos coeducativos. Simplemente es necesario tener presentes algunas ideas:

- Identificar qué valores, actitudes, comportamientos o cualidades queremos comunicar a nuestros hijos e hijas a través de sus personajes, especialmente el o la protagonista: Respeto, compromiso, amistad, compañerismo, cooperación, iguales pero diferentes, amor, dolor, honestidad, valentía, fuerza, heroísmo, aventura, dureza, sensibilidad, libertad, audacia, curiosidad, travesuras, creatividad, poder de decisión sobre sí misma/o, romanticismo, disposición para ayudar a otras personas, simpatía, miedo, astucia, imaginación, timidez, soledad, necesidad de llorar y ser ayudado, actitud positiva, aprender de las demás personas, pedir ayuda, comunicar, soñar.

- No olvidar los valores negativos, necesarios para resaltar sus opuestos positivos: mentir, huir, engañar, destruir, maldad, dañar, escapar, ocultar, discriminar, ignorar, coartar. Que también puede presentarlos el/la protagonista, porque ¿quién no ha cometido errores que luego ha rectificado? Además, este recurso, hace al personaje imperfecto y, por tanto, más real.
- Este conjunto de valores, actitudes, comportamientos o cualidades darán vida a los personajes masculinos y femeninos indistintamente.

- En los personajes femeninos: continuar reflejando aquellos valores y actitudes atribuidas tradicionalmente a la mujer, ya que no se discute su importancia y valor siempre que se asuman desde la libre elección y no por imposición o mandato social de antaño. Además, resulta importante no olvidar asignar otros comportamientos y valores que en nuestra sociedad se consideran “masculinos”.

- En los personajes masculinos: igual que en el caso anterior no descartar lo “tradicionalmente masculino” pero incluir otras cualidades como el miedo, la timidez, la necesidad de ayuda (considerados femeninos), reconociendo la condición de vulnerabilidad de todo ser humano y desmitificando las cualidades de héroe o superhombre.

- Elegir la enseñanza o mensaje a trasmitir, el argumento principal, en función de la edad.

- Y finalmente, disfrutar junto a ellos y ellas de este cuento coeducativo que hemos creado con el cariño especial de mamá y papá.

Lic. Carina Sampo

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