Personalidad y conducciòn

conducir

 

La vía pública es el espacio que compartimos todos y donde se juegan las características de la cultura actual; sus actores (peatones y conductores) quedan expuestos a recibir aquellas actitudes asociadas a la agresión, la ira, el descontrol desde las pulsiones de la muerte.

¿Por qué hay agresión al volante?

Personas educadas y civilizadas frente al volante se tornan irracionales y agresivas.

El tránsito genera falta de comunicación lo que puede provocar explosiones de ira ya que la bocina y las luces parece que no alcanzaran para informarle al otro las maniobras que se van a realizar.

La personalidad de un individuo es un aspecto determinante de la conducta de la conducción.  Tras un estudio, se concluyó de que los factores que más influyen en los siniestros viales suelen ser de tipo temperamental y de carácter, y que el mayor número de siniestrados suelen manifestar cierta inmadurez de su personalidad, de su humor, su actitud de riesgo, osadía, comportamiento arbitrario y descontento en alguna faceta de su vida familiar, laboral o personal.

Podemos agrupar a individuos en comportamientos “típicos” en base al temperamento, carácter, modos de relación consigo mismo y los otros, con los objetos y con las normas.

Clasificación de tipos de siniestros viales en las que afectan factores psicológicos:

  • ·         Conducción irresponsable: niños en el asiento delantero; furgonetas con mercancías; hablar, fumar, comer, consumir bebidas o fármacos en la conducción.

Personalidad asociada a negar la realidad y al descuido por el otro; personalidad asociada con consumo de sustancias que le proveen la ilusión de “confianza y seguridad”

 

  • ·         Conducción agresiva: picadas en la vía pública; cambios bruscos en la velocidad; adelantar sin mantener distancias, etc.

Personalidad asociada a la impulsividad, atravesada por la competencia generalizada, puede reconocer el riesgo de sí y de los otros pero lo desestima. Transgresión a las normas. Omnipotencia.

 

  • ·         Conducción descortés: no indicar debidamente los giros, detenciones, adelantamientos, no dar luces durante la noche, etc.

Personalidad centrada en sí misma, negación y descuido de los otros. Negación de la realidad.

 

  • ·         Posición incorrecta: circular por carril inadecuado, no ceder el paso, no atender a las señales, etc.

Personalidad centrada en sí misma, agresión encubierta contra sí mismo. Transgresión a la norma. Ve la realidad pero desestima riesgo.

  • ·         Conducción entorpecedora: conductores que van de paseo, conductores lentos que no dan paso, atascos de tráfico, etc.

Personalidad centrada en sí misma. Aislamiento. Formación reactiva. Agresión encubierta a los otros. Transgresión a las normas.

 

  • ·         Conducción autosuficiente: no dar preferencia de paso, vehículos rápidos, etc.

Personalidad centrada en sí misma. Agresión encubierta hacia el otro. Competencia generalizada. Poder puesto en un objeto.

 

  • ·         Conducción con visibilidad restringida: conducción tras ingerir sustancias tóxicas o fármacos, escasa visibilidad en la carretera debido a la lluvia o niebla, adelantamientos en cambios de rasante, etc.

Personalidad centrada en sí misma. Transgresión de las normas. Omnipotencia. Agresión contra sí mismo. Competencia generalizada.

 

  • ·         Conducción descuidada: cerrar el paso y dificultar maniobras; no hacer uso de espejos retrovisores.

Personalidad centrada en sí misma. Agresión encubierta a los otros y contra sí misma. Competencia generalizada.

Asimilar la frustración, es aprender a no proyectar responsabilidades a otros cuando la razón de las frustraciones reside en la mayoría de las situaciones, en el no reconocimiento de lo “insalvable” de la brecha entre nuestras capacidades reales como sujetos y los modelos propuestos por la cultura vigente.

Cotidianamente vemos en la vía pública actitudes reactivas ante las frustraciones, comportamientos de protesta violentos, dirigidas a los otros que transitan por el mismo espacio y con los mismos condicionamientos. Esta actitud, parece más asociada a la impotencia, a la victimización de un sujeto pasivo que está manejando circunstancialmente un  vehículo como un triciclo en posesión de un niño que aún no sabe caminar.

Conducir un vehículo supone un sujeto que ha logrado reconocer sus propias capacidades, sus atravesamientos y puntos de sujeción a la cultura; y que ha decidido asumir la responsabilidad de un rol protagónico, aceptando las normas consensuadas para su propio cuidado, el cuidado del otro y del espacio común a todos: la vía pública.            

Fuente de datos: Lic. Patricia Giannetti – Programa “Capacitación para referentes comunitarios y líderes institucionales en conductas seguras y saludables en tránsito vial.”

www.concientizarparaprevenir.blogspot.com

 

One Response to Personalidad y conducciòn

  1. gloria dice:

    muchas gracias Teresa! muy buena nota!

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