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	<title>Papis - El portal para Padres &#187; tristeza</title>
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	<description>Papis es el portal de Atención Pediatrica Integral</description>
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		<title>La intención positiva de la tristeza</title>
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		<pubDate>Thu, 26 Oct 2017 01:00:00 +0000</pubDate>
		<dc:creator>papis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Niños]]></category>
		<category><![CDATA[emociones]]></category>
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		<description><![CDATA[&#160; La tristeza, ¿Qué imagen, sonido o sensación te genera esta palabra? &#160; De todas las emociones básicas del ser humano, la tristeza junto con el miedo, la ira y el asco son las llamadas emociones negativas. A diferencia de la alegría o el amor, como emoción positiva. En parte, le hemos extirpado a la tristeza]]></description>
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<p><span style="text-decoration: underline;">La tristeza, ¿Qué imagen, sonido o sensación te genera esta palabra?</span></p>
<p>&nbsp;</p>
<p>De todas las emociones básicas del ser humano, la tristeza junto con el miedo, la ira y el asco son las llamadas emociones negativas. A diferencia de la alegría o el amor, como emoción positiva. En parte, le hemos extirpado a la tristeza su potencial positivo. Si comprendemos que toda emoción tiene su razón de ser y su finalidad positiva, no nos daría tanto miedo sentirlas, explorarlas y darles el lugar que les corresponde en el momento adecuado y con la intensidad que requiera la circunstancia vivida.</p>
<p>A veces la tristeza es apropiada a las circunstancias, otras veces se alimenta de pensamientos negativos, que nos llevan a “aumentar” innecesariamente nuestro malestar; afectando paralelamente nuestra delicada autoestima.</p>
<p>Es necesario y humano, permitirnos sentir la tristeza. Siempre y cuando la vivamos como un estado transitorio y no permanente. Cuando nos sentimos tristes y atrapados en nuestra tristeza, lo más importante es poder “darnos cuenta” de cómo nos sentimos, sin que intentemos buscar explicaciones, razones o justificaciones. Es necesario darnos permiso y tiempo para recuperarnos de algún episodio doloroso que, a veces, pasamos por alto para no sentir el dolor natural por una pérdida, despedida, un cierre, un final. El caso es que, tarde o temprano, nos cobrará factura y tendremos que “parar” y mirar a la cara lo que en verdad hay.</p>
<p>Esta es la intención positiva de la tristeza. Viene para ayudarnos a sanar. Viene a regalarnos un tiempo útil para la introspección, para expresar el dolor afectivo de una manera adecuada, adaptativa y sana.</p>
<p>¿Cuándo se transforma en un problema? Cuando la dejamos estar más del tiempo necesario. O por el contrario cuando nos esforzamos para expulsarla, no sentirla; disfrazándonos de “fuertes”, de “yo puedo con todo” “yo para adelante”.</p>
<p>En algunas personas lo que en principio fue una emoción de tristeza, ha llegado a transformarse en una actitud frente a la vida… y en este punto merecería la pena revisárnoslo! ¿Para qué? Para cambiar de enfoque.</p>
<p>Sentir tristeza es una opción…</p>
<p>Imagínate dos maneras distintas de posicionarnos frente a una misma realidad:</p>
<p>- “¿Cómo es posible estar triste, siendo tan hermoso todo lo que me rodea?”</p>
<p>- “¿Cómo es posible ser feliz, estando rodeado de tantos problemas, desdichas y maldad?”.</p>
<p>La decisión de ser o no feliz, de estar o no feliz, o por el contrario, de estar o no triste, de sentir o no tristeza, depende de nosotros/as mismos/as. Por suerte tenemos a nuestro alcance la posibilidad de elegir y decidir cómo queremos sentirnos.</p>
<p>Elegir suele ser difícil para algunas personas, más aún decidir. No basta sólo con elegir. La elección implica una preferencia y un ¿para qué? ¿Qué estoy buscando con esta actitud? ¿Para qué lo hago? ¿Qué quiero conseguir? Por otra parte la decisión es la que nos permite aplicarlo, llevarlo a la acción, ejecutar lo que hemos elegido. A veces pasamos mucho tiempo antes de decidir el qué hacer. Una manera de aplazar, de dejarnos estar sin cambiar.</p>
<p>Decidir no nos resulta nada fácil. ¿Por qué? Porque nos obliga a asumir una responsabilidad sobre nuestros actos, a sabiendas de que si algo sale mal, no tendremos a quien echarle la culpa. Entonces, ¿para qué hacerlo?</p>
<p>Para obtener la recompensa que nos da la libertad. Libertad para sentir, pensar y hacer lo que realmente queremos. Aunque parece ser que asumir la responsabilidad de nuestras decisiones (acciones) nos cuesta y mucho. Por eso nos encontramos con personas infelices, haciendo lo que otros dicen. Eso sí, con la tranquilidad de poder reprochar, culpar y poner fuera todo lo que no soy capaz de asumir y cargar. Es el precio que pagamos.</p>
<p><span style="text-decoration: underline;">¿Qué precio pagas tú?</span></p>
<p>Por no saber cómo o no querer hacernos cargo de lo propio es que “la tristeza y la infelicidad” van cobrando cada vez más protagonismo en nuestra sociedad. Comprender la necesidad de un cambio de actitud nos permitirá dar ese paso hacia delante. Es un proceso que lleva tiempo, esfuerzo y, según como elijas vivirlo, puede ser con dolor o placer, con tristeza o alegría. En definitiva, el camino a seguir es uno sólo, aquel que elijas y por el que tu apuestes. Mirar hacia atrás sólo debe servirnos para recoger las enseñanzas que nos ha dejado.</p>
<p><b>Autora: Carina Sampó Franco</b></p>
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		<title>Temores y depresión</title>
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		<pubDate>Wed, 26 Mar 2014 19:52:56 +0000</pubDate>
		<dc:creator>papis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[cansancio]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Lic. Lila Isacovich* Estar preparados para todo&#8230; ¿es posible? Sin duda, no. Sin embargo la pregunta no es obvia, porque muchos quisieran estarlo, prevenir la mayoría, si no todas, las posibles circunstancias que pueden cambiarnos la vida, como decimos, de un día para otro. Aunque sepamos que es imposible anticiparnos a lo que pueda]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por Lic. Lila Isacovich*</em></p>
<p dir="ltr">Estar preparados para todo&#8230; ¿es posible? Sin duda, no. Sin embargo la pregunta no es obvia, porque muchos quisieran estarlo, prevenir la mayoría, si no todas, las posibles circunstancias que pueden cambiarnos la vida, como decimos, de un día para otro.</p>
<p dir="ltr">Aunque sepamos que es imposible anticiparnos a lo que pueda suceder, cuando el temor por lo por venir se acentúa, cuando nos sentimos inseguros, cuando vaticinamos lo peor o tenemos malos presentimientos, podemos sospechar que estamos atravesando un momento depresivo. Es clásico el temor por un futuro incierto y amenazante, pero a pesar de eso, no siempre la gente lo reconoce como señal de depresión.</p>
<p dir="ltr">Muchas veces la depresión no se expresa clásicamente, es decir, como desgano, tristeza, angustia. Asume formas menos reconocibles, pero muy difundidas: cansancio, apatía, escepticismo, pesimismo, malhumor, irritabilidad, ansiedad.</p>
<p dir="ltr">El cansancio, la somnolencia, por ejemplo, son signos típicos de depresión; sin embargo suelen no asociarse a ese estado anímico sino adjudicarse al exceso de trabajo o al mal dormir, ya que las alteraciones del sueño son casi lo primero que se manifiesta cuando alguien está deprimido. &#8220;Dormir a pata suelta&#8221;, descansar profundamente, lograr un sueño totalmente reparador es incompatible con la permanente preocupación de una mente apesadumbrada, inquieta por lo que se avecina, lo que no terminó de resolver, las cuentas pendientes que martillan la cabeza.</p>
<p dir="ltr">Los estados depresivos pueden atenderse, siempre y cuando se reconozcan. Las causas pueden ser tantas como personas hay, pero si no les damos el lugar y la importancia que tienen, se expresan como pueden, de manera disfrazada. Como el agua, que se escurre por donde encuentra una hendija, una pendiente o una facilitación.</p>
<p dir="ltr">Reconocer los signos es la condición previa para &#8220;tomar la sartén por el mango&#8221; y solicitar la ayuda que se necesite. Si insistimos con los argumentos falaces, no hacemos más que postergar y prolongar el sufrimiento.</p>
<p dir="ltr">No habría razón aparente para no admitir algo que quizá los demás no duden en calificarlo como depresión. ¿Entonces por qué el propio interesado se resiste a reconocerlo? No es seguro que los profesionales podamos responder esa pregunta, pero lo que sí podemos afirmar es que lo verificamos.</p>
<p dir="ltr">No basta con ofrecer ayuda, además hay que encontrar la manera de que el otro pueda tomarla; aunque parezca mentira, esto lo comprobamos cotidianamente. No porque le digamos a alguien que le ofrecemos la herramienta para resolver un problema, eso basta. Recién allí empieza el verdadero trabajo: lidiar con las fuerzas que se oponen a la curación y que, la mayoría de las veces, no son consientes.</p>
<p>*Directora del Área Asistencial de la FUNDACIÓN BUENOS AIRES<br />
<a href="http://www.fundacionbsas.org.ar">www.fundacionbsas.org.ar</a></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Algunas reflexiones sobre el duelo</title>
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		<pubDate>Mon, 15 Jul 2013 17:26:29 +0000</pubDate>
		<dc:creator>papis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
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		<description><![CDATA[Estamos acostumbrados a escuchar hablar de duelo en relación a la muerte de un ser querido, quién no escucho  la frase: “está de duelo porque falleció el abuelo”, o bien, “no voy a la fiesta porque estoy de duelo”. En este sentido, cabe decir que el duelo es la respuesta normal ante un fallecimiento, pero]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Estamos acostumbrados a escuchar hablar de duelo en relación a la muerte de un ser querido, quién no escucho  la frase: “está de duelo porque falleció el abuelo”, o bien, “no voy a la fiesta porque estoy de duelo”.</p>
<p>En este sentido, cabe decir que el duelo es la respuesta normal ante un fallecimiento, pero el duelo no es exclusivo frente a la muerte. Hay otras situaciones de la vida cotidiana que también nos confrontan con la tristeza típica del duelo como por ejemplo: el enfrentar un proceso de separación o divorcio, irse del país, perder el trabajo, pelearse con un amigo, caída del nivel social, cambio de escuela para un chico, mudanzas, pérdida de alguna función vital (vista, audición, etc.), alguna amputación física,  etc.</p>
<p>Se debe pensar el duelo no únicamente como respuesta a una muerte sino como respuesta adaptativa a una pérdida o a un cambio. Digo respuesta adaptativa porque pasar por un duelo es lo normal y esperable ante una pérdida y en este sentido lo esperable en estas situaciones es encontrarse con mucha tristeza y desgano. A continuación describiré los diferentes síntomas o manifestaciones que pueden ocurrir y que son indicadores de estar en medio del proceso de duelo. Cabe destacar que el duelo es un proceso y no un hecho aislado. Pueden darse más de un síntoma o bien uno solo pero sí es importante pensar que esto se da en un tiempo a transcurrir y no en un día.</p>
<p>Las reacciones del duelo se pueden ver reflejadas en diferentes áreas:<br />
•         A nivel de síntomas físicos: suele aparecer dolores o molestias de estómago, opresión de pecho, hipersensibilidad al ruido, falta de aire, debilidad muscular, falta de energía. Pueden aparecer trastornos en el sueño o en la alimentación así como llantos repentinos, suspiros y/o mucho cansancio, entre otros.</p>
<p>•         A nivel emocional puede aparecer: tristeza, dolor, enojo, rabia, culpa, reproches, impotencia y también alivio. Este último muchas veces cuesta reconocerlo, tanto en público como en privado por la culpa y la vergüenza que reconocer este sentimiento conlleva. Pero es importante aclarar que la finalización de situaciones que generaban estrés, tensión, preocupación y tristeza suelen estar acompañadas de este alivio.</p>
<p>•         A nivel cognitivo, la persona suele sentirse abatida, agobiada, confundida, cansada, con muchas preocupaciones, con dificultad para concentrarse, para prestar atención, para pensar. Esto les sucede tanto a los niños como a los adultos y se observa en tareas cotidianas como dificultad para terminar una tarea tanto laboral como escolar, la imposibilidad de leer un libro aunque sea por elección, la dificultad de retener datos en la memoria, etc.</p>
<p>Todas estas son características del proceso normal de duelo, que aunque sea normal no quiere decir que no duela. El duelo, duele. Pero quien haya atravesado uno sabe que así como es inevitable entrar en la tristeza, también de ella se sale. Atravesar un duelo es como entrar en un túnel, al principio se ve todo negro, parece que no hay salida, que no se termina, que todo allí es oscuro, que los sonidos retumban, pero a medida que se va avanzando se empieza a vislumbrar una luz al final del camino. Lo mismo sucede en el proceso de duelo.  Si se lo atraviesa normalmente, se entra y luego se sale.</p>
<p>En cambio, llamamos al duelo disfuncional cuando la persona queda atascada en alguna etapa del proceso o bien cuando su duración o intensidad son desmedidas. Podemos ver duelos patológicos por su aparición retrasada en el tiempo. Es decir, cuando la tristeza -o cualquiera de los otros síntomas- aparecen bastante tiempo después de generada la pérdida y donde aparentemente no se encuentra sentido o motivo a la tristeza en la actualidad de la persona porque el motivo de su tristeza esta atrás en el tiempo y no en el presente. Son duelos crónicos y se observan en personas que no logran recuperarse y “salir del túnel”.</p>
<p>Ejemplo clínico: una paciente, mujer de 48 años, que después de tres años de haber perdido a su padre tras una larga enfermedad, no logra retomar su vida normalmente. Ha renunciado a su trabajo como secretaria de un médico, con el costo económico que esto le implica pero no pudiendo hacerse cargo de la rutina ni de las obligaciones, como así tampoco pudiendo mantener sus vínculos sociales y habiendo comenzado a tener problemas de pareja porque su marido le reclama no ser la de antes.</p>
<p>Hay veces que pérdidas actuales o recientes activan o despiertan pérdidas pasadas aun sin elaborar. En esta paciente lo que estaba sin resolver era la pérdida de su madre, fallecida cinco años atrás. Cuando ella fallece la paciente tenía un bebe de 8 meses y la dedicación a su hijo no la permitió conectarse emocionalmente con la muerte de su madre. En aquel momento se produjo un mecanismo de congelamiento de sus emociones pues “no tengo tiempo de estar triste, de llorar porque ahora el que llora todo el tiempo es mi bebé y yo tengo que estar bien para él”. Esto que aparentemente fue adaptativo en el momento,  detonó con la muerte del padre años después.</p>
<p>Hay duelos más complicados de elaborar y esto sucede cuando:</p>
<p>•         Cuando el vínculo con la persona perdida era malo, ambivalente u hostil. Si el vínculo era bueno, de amor, el duelo será más triste pero mejor elaborable. Cuando la relación era de mucha dependencia también dificulta su elaboración. Son bastante comunes en este sentido vínculos de padres e hijos basados en la pelea, los reproches, donde hay deudas amorosas, donde quedaron conflictos sin resolver o palabras por decir, en estos casos habrá que estar atento a como se transita el proceso de duelo.</p>
<p>•         Es muy difícil elaborar las pérdidas inciertas, como ser los desaparecidos, tanto producto de la dictadura como de accidentes donde no hay evidencia de su muerte.</p>
<p>•         Cuando hay pérdidas múltiples, como por ejemplo en accidentes, atentados y en el mismo acto una persona pierde a varios seres queridos simultáneamente.</p>
<p>•         Personas que tienen baja tolerancia a la frustración o le cuesta enfrentar situaciones problemáticas, le costara más elaborar un duelo.</p>
<p>Las separaciones o divorcios suelen ser acontecimientos de un impacto emocional tan grande que muchas veces genera duelos difíciles de elaborar pues en la separación son varias las aéreas de la vida que se ven modificadas. Desde la rutina cotidiana donde necesariamente deben cambiar las tareas y funciones que uno tenía en la pareja y familia. Por ejemplo, las madres que se quedan a cargo de los hijos que deben hacerse cargo de todas las tareas cotidianas, llevar y traer, cocinar y ordenar, hacer bañar y organizar la tarea escolar de los hijos así como contenerlos en la tristeza producto de la ruptura familiar. Además, tienen la necesidad de incrementar los ingresos económicos, enfrentar a la sociedad en forma individual, ir a reuniones familiares o con amigos sola, en cuanto a la identidad ya no es la “señora” de nadie y deberá volver a utilizar el apellido de soltera en lugar del de casada.<br />
Si bien el ejemplo fue formulado en femenino la misma situación involucra a los hombres, que tendrán en enfrentarse a tareas que antes delegaban en sus esposas. Ya nada será como antes y esa ilusión de familia unida que alguna vez motivó a esta pareja ahora deja lugar a momentos de soledad o replanteo de una vida diferente con nuevos escenarios.</p>
<p>Tips para pasar un duelo:<br />
•         El duelo es un proceso individual pero es bueno atravesarlo acompañado.<br />
•         Es importante y necesario hablar de lo que a uno le pasa.<br />
•         Es necesario enfrentar el dolor para atravesarlo.<br />
•         Es importante poder despedirse de la persona fallecida. Si no hubo posibilidad de hacerlo en vida, es bueno crear algún ritual o situación metafórica para poder hacerlo, aunque sea en la intimidad de uno mismo.<br />
•         Habilitar y dar permiso para la tristeza. Para poder salir de la tristeza, hay que poder entrar en ella.<br />
•         Registrar qué necesitamos y poder pedirlo a nuestros familiares y amigos.</p>
<p>Una tarea que debe realizar la persona en duelo es aprender a vivir con la ausencia. Esa ausencia se transforma en presencia: cuando la familia se reúne para un evento, la silla vacía que representa la ausencia también puede ser pensada como que representa la presencia de quien se fue, porque al ver el vacío inevitablemente pensamos en esa persona, entonces esa ausencia se convierte en representante de una presencia.</p>
<p>Para muchas personas es sumamente difícil acompañar a un ser querido en un momento así, a veces es más fácil soportar el dolor propio que acompañar el dolor de alguien querido. Y al no saber cómo hacerlo cometen errores sin mala intención. Por ejemplo, cuando la familia y amigos no pueden ver a su pariente tirado en la cama, sin ganas de nada y al no sabercómo acompañar en su dolor piensan que es mejor negarlo, no hablar de eso, distraerlo e incitarlo a salir. La persona triste se siente no comprendida, presionada, no respetada. Para ello la persona que sufre debe aprender a pedir lo que necesita, poder explicitar como quiere ser acompañado, es bueno para este momento. No pretender que el otro me de lo que necesito. Si se lo que necesito, puedo pedirlo.<br />
Es común que la persona que está en duelo se autoexcluya o auto aísle, pero esto no es bueno. Suelen creer que la gente no los va a entender y tal vez tengan razón, pero saber pedir lo que uno necesita le permite al otro saber que dar, ya que no todos necesitan lo mismo frente al mismo dolor.</p>
<p>En los momentos de mayor tristeza es importante no perder el sentido de la vida y poder pensar el futuro con esperanza.</p>
<p><strong>Lic. Gisela Holc</strong><br />
Para mayor información:<br />
www.hemera.com.ar</p>
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