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	<title>Papis - El portal para Padres &#187; matrimonio</title>
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	<description>Papis es el portal de Atención Pediatrica Integral</description>
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		<title>Cuando los chicos invaden la cama grande</title>
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		<pubDate>Tue, 22 Jul 2014 15:20:50 +0000</pubDate>
		<dc:creator>papis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Niños]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Lic. Lucila Donován* La llegada de un hijo representa un cambio de vida considerable para una pareja, removiendo sus trayectorias evolutivas. La felicidad que implica ser padres, y el deseo de que crezcan sanos, felices y alcancen una vida plena en un futuro,  va de la mano de una gran responsabilidad de criarlos adecuadamente.]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p style="text-align: left;" align="right"><em>Por Lic. Lucila Donován* </em></p>
<p>La llegada de un hijo representa un cambio de vida considerable para una pareja, removiendo sus trayectorias evolutivas. La felicidad que implica ser padres, y el deseo de que crezcan sanos, felices y alcancen una vida plena en un futuro,  va de la mano de una gran responsabilidad de criarlos adecuadamente.</p>
<p>En la práctica clínica diaria, suelo escuchar el deseo o la necesidad de los padres por “ser perfectos” y el temor a equivocarse o a no ser buenos padres. Considero que no existe  “la crianza perfecta”, ni los “padres perfectos”, ya que se aprende a ser padre cuando uno tiene un hijo, día tras día, atendiendo sus necesidades y acompañándolos en su crecimiento.</p>
<p>Como psicóloga infanto-juvenil considero importante destacar y aclarar que cuando trabajamos con niños, trabajamos “en equipo” con sus padres, orientándolos.</p>
<p><b><span style="text-decoration: underline;">¿Qué y cómo orientamos?</span></b><b></b></p>
<p>Orientamos frente a la presencia de sintomatología en el comportamiento de los  niños y sus familias, detectando aquellos indicadores de alerta de la conducta infantil. Diferenciamos aquellas conductas evolutivamente esperable en función de la edad cronológica de aquellas que no y sobre distintas pautas en relación a la crianza. Por ejemplo entre el primer año de vida y el tercero aparecen los berrinches, que son normales. Aquí es preciso detectar precozmente la dificultad de los padres para manejarlos, preparándolos para tolerar las conductas negativistas informándoles sobre el verdadero significado de estos.</p>
<p>El trabajo con la familia es fundamental debido al rol determinante que cumplen los factores contextuales en el desarrollo madurativo de los niños.</p>
<p>Es importante aclarar que durante la niñez no podemos afirmar que hay una variable única que explique determinado comportamiento ya que éste se encuentra multideterminado por diversos factores causales (biológicos, genéticos, interpersonales y ambientales) que se inter relacionan en el desarrollo madurativo del niño.  Algunos síntomas pueden ser un problema transitorio sin alcanzar a constituir un trastorno.</p>
<p><b><span style="text-decoration: underline;">Hábitos en la crianza</span></b></p>
<p>En relación a la crianza considero que el afecto y la puesta adecuada de límites son primordiales para lograr un desarrollo psicológico adecuado en los niños.</p>
<p>Limitar significa ordenar, marcar espacios y tiempos, diferenciar el mundo infantil del adulto. Aclaro esto ya que la falta de límites genera desorden, desorganización y caos a nivel mental. Los limites, en líneas generales deben ser adecuados a la etapa evolutiva, pensados y consensuados por ambos padres, coherentes y firmes.</p>
<p>Por eso mismo, entre aquellos límites firmes que considero que los padres deben instaurar se encuentra la importancia de marcar y delimitar el lugar donde el niño duerme, así como los horarios establecidos para el descanso.</p>
<p>Dormir es una necesidad básica del ser humano (para los niños y para los padres), por eso mismo es importante poder organizar hábitos de sueño, establecer rutinas coherentes para que todos logren descansar. Los hábitos permiten confiar, poder esperar e implican continuidad. El espacio de intimidad es importante no sólo para los padres sino también para los hijos.</p>
<p><b><span style="text-decoration: underline;">¿A partir de qué edad los niños pueden dormir en su propia habitación?</span></b></p>
<p>A partir de los tres meses aproximadamente el bebé empieza a regularse por el ritmo circadiano (de 24 horas). El rol de los padres implica ir habituando ciertas conductas de día y ciertas conductas de noche afianzando el proceso de regulación.</p>
<p>Después de los dos año de edad, es importante trabajar con los padres  reforzando la idea de que el cuarto de los hijos es “su cuarto”, así como “su cama” su lugar, su espacio. Debemos lograr que se sientan cómodos y seguros adquiriendo sentido de pertenencia.  Al año se espera que el niño tenga la rutina instalada a la hora de dormir. De ahí en adelante debemos transmitir e insistir para que no se levante y vaya al cuarto de los padres, es preferible que los padres se acerquen a su cuarto.</p>
<p>Poco a poco el niño ira adquiriendo (a partir del modelado de sus padres) y contando con sus propios recursos para conciliar el sueño, sin depender de la presencia externa de sus padres. Por eso es fundamental que primero puedan confiar en la disponibilidad de sus padres, transmitida en las experiencias previas.</p>
<p>La capacidad para estar solo depende de la existencia de un objeto bueno en la realidad psíquica del niño. Implica que el individuo gracias a experiencias maternales positivas y gratificantes ha desarrollado la creencia de un ambiente benigno. El camino de la dependencia a la independencia implica un mayor grado de madurez. La capacidad individual de poder permanecer “a solas” constituye uno de los signos más importantes dentro del desarrollo emocional.</p>
<p><b><span style="text-decoration: underline;">¿Qué hago para que mi hijo no se pase a mi cama?</span></b><b></b></p>
<p>Resulta ser una pregunta frecuente en la práctica clínica, los padres consultan cansados y preocupados porque no logran que su hijo duerma en su cuarto. Frente a dicha consulta, indagamos distintas cuestiones que podrían estar asociadas, ya que son múltiples las razones por las cuales los niños se pasan a la cama de sus padres. Inciden  factores internos (por ejemplo: algunos miedos y ansiedades propios de una etapa evolutiva) y externos (situación ambiental). Por ello preguntamos si recientemente han habido cambios en la vida del niño que pueden relacionarse, por ejemplo: mudanzas, cambios de colegio, nacimiento de hermanos, separación de sus padres, fallecimiento de algún ser querido. Estas situaciones ambientales inciden directamente en los niños y es fundamental tenerlas en cuenta.</p>
<p>Entre el año y los tres años las dificultades para conciliar el sueño y el despertar por la noche son muy frecuentes. El insomnio puede asociarse a una hiperactividad motriz y la avidez del niño por conocer puede impulsarlo a levantarse para jugar, por lo tanto van en búsqueda de sus padres. A la vez, los miedos, las pesadillas y las ansiedades propias de cada edad inducen al niño a pasarse a la cama de sus padres buscando contención y seguridad.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b><span style="text-decoration: underline;">Algunos consejos:</span></b></p>
<ul>
<li>Acostar al niño en su propia cama y si se levanta calmarlo allí.</li>
<li>Propiciar un ambiente propicio para el sueño (no recomiendo que tengan televisión en su cuarto)</li>
<li>Organizar rutinas para no obstaculizar los mecanismos de individuación y autonomía.</li>
<li>Si se levanta acompañarlo a su cama, contándole cuentos (en forma alternada).</li>
<li>Considerar que las situaciones de desborde familiar inciden en que los niños tengan dificulta para dormir en su propio cuarto.</li>
<li>Ser coherentes entre lo que se transmite verbalmente y lo que se hace en la práctica.</li>
<li>Generar y estimular hábitos independientes (para bañarse, vestirse, etc.)</li>
</ul>
<p><em> </em></p>
<p>Creo que la actitud firme del adulto es percibida por el niño y favorece la aceptación del límite. Con una actitud positiva, valorizando los logros y a través del diálogo se genera un terreno facilitador para la aceptación de los límites.</p>
<p>Debemos reconocer las distintas etapas madurativas de los niños, respetando sus necesidades afectivas y emocionales</p>
<p>&nbsp;</p>
<p style="text-align: left;" align="right">  *Psicóloga infanto-juvenil</p>
<p style="text-align: left;" align="right">Hémera, Centro de estudios del estrés y la ansiedad</p>
<p><a href="http://www.hemera.com.ar" target="_blank">www.hemera.com.ar</a> / <a href="mailto:info@hemera.com.ar" target="_blank">info@hemera.com.ar</a>                    <wbr />                              <wbr /></p>
<p>&nbsp;</p>
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		<title>Los hijos en el divorcio (parte 1)</title>
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		<pubDate>Tue, 15 Oct 2013 21:14:04 +0000</pubDate>
		<dc:creator>papis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[ayuda psicologica]]></category>
		<category><![CDATA[divorcio]]></category>
		<category><![CDATA[hijos]]></category>
		<category><![CDATA[manejo de incompatibilidades]]></category>
		<category><![CDATA[matrimonio]]></category>
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		<description><![CDATA[Por Lic. Gloria Grosman* Falta del manejo de incompatibilidades. Para entender lo que pasa con los niños, comenzaremos a hablar sobre que pasa con los padres  cuando se separan. La idea  que la compatibilidad es indispensable para la armonía conyugal y de que la reducción del conflicto es decisiva para salvar a un matrimonio perturbado]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>Por Lic. Gloria Grosman*</em></p>
<p><strong>Falta del manejo de incompatibilidades.</strong></p>
<p>Para entender lo que pasa con los niños, comenzaremos a hablar sobre que pasa con los padres  cuando se separan.</p>
<p>La idea  que la compatibilidad es indispensable para la armonía conyugal y de que la reducción del conflicto es decisiva para salvar a un matrimonio perturbado es un mito.</p>
<p>No es la falta de compatibilidad la que predice el divorcio sino la forma en que la pareja maneja sus incompatibilidades. Es la manera de resolver sus conflictos y el carácter de sus interacciones emocionales, mas aún, el bienestar de una pareja es el saldo de las interacciones emocionales positivas y negativas</p>
<p>Las discrepancias y su abordaje, aunque se alcance un acuerdo, ayudan a las parejas a hacer frente a situaciones, difíciles, las enriquece y estimula.</p>
<p>El divorcio en general,  es traumático, porque separa a la familia, y es una de las crisis familiares que más  provoca cambios profundos en los niños. Es una disputa,   dentro de una serie de contiendas entre dos personas, que se eligieron mutuamente, creyendo en un momento que formaban una pareja ideal igualitaria. Una vez separados,  continúan con su pelea, en torno a quien fue el bueno y quien el malo, esta batalla puede ser el eje de su vida inclusive después de su desunión.</p>
<p>Cuando las personas se divorcian,  tienden a abandonar en bloque todo lo bueno que tenía su  matrimonio y retener todo lo malo,  por eso es que llegan al divorcio muchas veces, en vez de librar una pelea y cambiar las cosas  que no funcionaban.</p>
<p><b>EL ROL DE LOS HIJOS</b></p>
<p>Los hijos también pierden,   algunos hogares se empobrecen, con las consiguientes privaciones económicas, por lo común la familia debe mudarse, y esto no es fácil para ellos. Muchas veces pierden sus abuelos y familia extensa y hasta pueden ser separados de sus hermanos, por el régimen de custodia. Por sobre todas las cosas, pierden seguridad.</p>
<p>Algunos tendrán que hacerse grandes  rápidamente, ya que la familia pide menos niños dependientes y más adultos, por lo que  sus hijos responderán adquiriendo una mayor madurez o pseudomadurez, y  aprendiendo  a hacer las veces de padres de sus progenitores.</p>
<p>Quizás se rebelen experimentando una regresión y exigiendo mayores cuidados de sus padres  o intenten ser pequeños adultos,   y  al fracasar, se vuelvan más inmaduros y dependientes. La regresión y  la aparición de síntomas,  que puede llegar  en niños más pequeños a la depresión, y en el caso de hijos más grandes,   a retardos en su crecimiento conjuntamente con  el aferramiento,  son característicos en estas circunstancias.</p>
<p>En ciertas ocasiones en las que la tensión familiar llega a un punto difícil de soportar, los hijos viven la separación casi con alivio, aunque este sea inconsciente.</p>
<p>Otro efecto importante es el cambio de relación con los progenitores .Estos se hallan deprimidos, o distraídos, preocupados por los cambios de su propia vida y es probable que no estén disponibles para sus hijos. Hasta pueden volverse dependientes  de ellos a pesar de su corta edad. La madre tendrá que salir a trabajar o tomar un empleo mas exigente y hacerse cargo de cosas que antes eran responsabilidad del padre,  o bien si es ella la que se marcha, el padre deberá encargarse de tareas  hogareñas que no solía hacer.</p>
<p>Deberán  además enfrentarse cuando se presenta el divorcio  (teniendo en cuenta  la edad de sus hijos) con la revelación de algunos secretos de la pareja de padres, que es habitual que los hijos no conozcan, al menos concientemente</p>
<p>Para los hijos  es muy difícil  verse obligados a servir de árbitros, a traicionar o abandonar a un progenitor,  o simplemente a escuchar lo que acontece.</p>
<p>Existe la posibilidad de que uno de los hijos se derrumbe, huya del hogar,  tenga regresiones, problemas escolares, sociales,  dependiendo de la edad que tenga.</p>
<p>De todas maneras, es necesario que los niños  comprendan la realidad  y naturaleza de la separación  de sus padres.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b>LOS HIJOS Y LAS NUEVAS NUPCIAS</b></p>
<p><b> </b>Cuando hay  nuevas nupcias,   no se parecen a las primeras. Si estas  produjeron hijos, los matrimonios subsiguientes no podrán comenzar una pareja nada más. La nueva pareja,  viene a complementar una red familiar ya compleja.</p>
<p>Esta nueva unión,   constituye una crisis significativa para los hijos: como toda crisis, es a la vez  un peligro y una oportunidad. Los hijos encuentran con frecuencia una figura parental  adicional que, tal vez, completará o suplirá de manera efectiva aquello que no puede obtener de su padre o madre biológica. Todo este proceso, que llevará su tiempo puede resultar un crecimiento para los niños y adultos o peleas y nuevas crisis.</p>
<p>La estructura de una familia reconstituida es más compleja, siempre hay algún miembro mal predispuesto, algún miembro inestable. Muchas veces la disociación (separación) de la familia es una amenaza presente, porque ya ha ocurrido en el pasado.</p>
<p><b>PAUTAS PARA CUIDAR LA SALUD MENTAL DE LOS HIJOS FRENTE AL DIVORCIO DE SUS PADRES</b></p>
<p>Como terapeuta, sé que existe la mayoría de las veces, algún tipo de secuela, con el fin de prevenirlas es que debemos orientar a los padres y hacerles saber algunos criterios para que tengan en cuenta:</p>
<p><b>Es muy importante</b> que la pareja,  mamá y papá,  sean los que informen a sus hijos   de la situación que acontece .Ellos son los que se separan. Y será beneficioso que se los comuniquen    de la forma mas real posible y teniendo en cuenta la edad de su hijo.</p>
<ul>
<li>Tratar de no  hablarles mal del progenitor del sexo opuesto y concederle tiempo  para que asimile y entienda la nueva realidad</li>
<li>Acompañarlos en su angustia y en sus miedos durante y después de la separación. Los niños probablemente  llorarán y esto les permitirá  desahogarse.  Los padres deberán favorecer  y tolerar esa expresión de dolor,  ya que es lo que sienten. El llanto es una manifestación de su angustia</li>
<li>No eludir la verdad, los chicos son muy perceptivos y comprenden que existen problemas viendo las reacciones de sus padres.</li>
<li>Evitar las discusiones violentas</li>
<li>Explicarles a sus hijos que el divorcio no significa que  serán abandonados.</li>
<li>Hacerles saber, que aunque el matrimonio hoy no sea feliz, han tenido momentos de felicidad, han deseado mucho tenerlos a ellos y son muy felices por eso.</li>
<li>Decirle  que papá y mamá ya no pueden y no desean vivir juntos y que a partir de ahora lo harán en casa separadas</li>
<li>Comunicarle  al niño la  separación, tratando de no culpabilizar a nadie. Asegurarle que él no tiene ninguna responsabilidad por lo ocurrido y que no debe sentirse culpable. Esta es una decisión de sus papás ,  en la que él no tiene nada que ver</li>
<li>Asegurarle repetidamente   que ambos padres lo quieren mucho, igual que antes y que será visitado por el padre que no convivirá con él. Si bien es cierto que el padre que pierda la convivencia con su hijo sentirá muchísimo el no verlo cada día, es importante que los padres tengan presente, que su hijo no es un objeto. Será muy bueno para él,  que puedan darle libertad  y buscar momentos para compartir y estar juntos.</li>
<li>Facilitar el padre que convive con su hijo al que ya no lo hará, días y  horarios dentro de  lo posible, para que se produzcan  encuentros entre ellos.</li>
<li> Tener en cuenta que en muchos casos, el niño suele idealizar mas al  progenitor ausente, pues solo recuerda, frente a la ausencia los momentos más felices compartidos con él.</li>
<li>Mantener los hábitos cotidianos del niño: horarios, relación  con sus amigos, escuela</li>
<li>Evaluar, con el padre que no convive,  todos  los temas importantes relacionados con el hijo: salud, escolaridad.  El es el hijo de ambos y siempre lo será</li>
</ul>
<p>Tener en cuenta que: los padres son adultos y   pueden cuidarse a si mismos. El niño necesita de un padre y de una madre .Si bien todos sufren la ruptura del matrimonio cada uno lo podrá ir procesando de manera particular, influyendo factores individuales de cada uno y familiares.</p>
<p>El matrimonio para toda la vida, es una institución cultural. La pareja, los hijos, no siempre fueron como ahora,  ni serán como  mañana. .Hay muchas maneras de enfrentar  una crisis y tanto  un niño como  un adulto, atraviesan momentos que si bien son dolorosos, también permiten muchas veces salir fortalecidos y con más herramientas para enfrentar la vida.</p>
<p>Los niños se desarrollan mejor cuando los padres tienen la  capacidad de cooperar para  el bienestar de sus hijos acompañarlos, comprenderlos y sostenerlos física y emocionalmente.</p>
<p>Si pensamos en consecuencias psíquicas, cuando las hay,  en un niño durante y después de un divorcio, las veremos detalladamente  teniendo  en cuenta la edad evolutiva y madurativa,  y el momento en que ocurre la separación:</p>
<ul>
<li>Si la ruptura ocurre <b>durante el embarazo o durante los primeros meses de vida</b>, es probable que el bebé se vea afectado por el estado de ánimo de la madre .Ella podrá necesitar  de un ayudante para acompañarla y un sustituto para su hijo en los momentos que le  sea necesario.</li>
</ul>
<ul>
<li><b>Entre uno y tres años</b>: El niño deambulador,    no posee un lenguaje para expresar lo que siente y lo demuestra con acciones: morder, empujar, gritar. Es   probable que se vuelva  tímido, se comporte como un niño más pequeño, requiera mucha más atención y pueda tener trastornos en el sueño: por ejemplo,  pesadillas nocturnas.</li>
</ul>
<ul>
<li><b>Entre los tres y los seis años</b>:   Tendrá  muchos sentimientos desencontrados: la fantasía que logró lo que éldeseaba por un lado (que sus padres peleen y el quedarse con  su objeto de amor) pero a  su vez una imperiosa necesidad  de que su papá vuelva,  y esté  otra vez junto a su  mamá como antes.</li>
</ul>
<p>El  no  es capaz de entender todavía que es una separación, pero al notar que uno de los padres no duerme en la casa, es probable que piense que es por su culpa, y reaccione de formas opuestas, o se vuelva muy obediente (pensando que si el es   bueno el padre volverá) o contrariamente, esté mucho más agresivo</p>
<p>Algunos chicos pueden negar la ruptura, tanto hacia  si  mismos como    hacia  a los demás: podrán ocultarlo  a sus amigos, compañeros de escuela, o algunos familiares .Dirán que sus padres todavía duermen juntos de noche, podrán jugar con sus muñecos durante largos meses haciendo que mamá y papá duermen juntos y  jugarán a la familia incluyendo al padre  que ya no vive con él, simulando la realidad de su familia en aquel  momento</p>
<p>v  <b>Hasta los seis años</b>: sienten un gran temor a ser abandonados, junto con una profunda sensación de pérdida y tristeza. Pueden sufrir trastornos del sueño, de alimentación y adoptar conductas agresivas.</p>
<p>v  <b>De los seis a los nueve años</b> Cuando cursa la etapa  de   la    prepubertad,  aparecen sentimientos de rechazo,  fantasías de reconciliación y problemas de lealtad. Es posible que los niños experimenten enojo  y nostalgia por el padre que se ha ido. En los casos que la separación ha sido muy peleada o violenta, los hijos  podrán sentir una lucha entre sus afectos por el padre o la madre</p>
<p>v  <b>Entre los nueve y los doce años:</b> Estará en   la etapa de la  pubertad. Podrán  manifestar sentimientos de vergüenza por el comportamiento de sus padres y enojo hacia aquel que tomó la decisión de separarse. Es muy probable que se descontrolen   hábitos ya adquiridos y  aparezcan problemas somáticos (dolores de cabeza, estómago u otros)</p>
<p>v  <b>Entre  los 13 y los 18 años</b>. Ya en su adolescencia, momento de crisis importante para su identidad, donde es niño y adulto al mismo tiempo y no se reconoce aun afianzado en uno de estos lugares, (el mas adulto), la separación de los padres puede  causarles  problemas éticos y provocar fuertes conflictos entre la necesidad de amar al padre y a la madre y la desaprobación de su conducta.</p>
<p>Generalmente las reacciones más comunes en esta etapa son: una madurez acelerada, es decir, el adolescente adopta el papel del progenitor ausente, aceptando sus responsabilidades.</p>
<p>O por el contrario, podría adoptar también una conducta antisocial: no acatar ni aceptar normas, conductas de robo, consumo de alcohol,  drogas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>Gloria Grosman </strong></p>
<p>*Psicóloga<br />
Coordinadora y productora de Papis</p>
<p>&nbsp;</p>
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