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	<title>Papis - El portal para Padres &#187; fin de año</title>
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	<description>Papis es el portal de Atención Pediatrica Integral</description>
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		<title>Año nuevo: un nuevo ciclo que comienza</title>
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		<pubDate>Wed, 18 Dec 2013 13:03:26 +0000</pubDate>
		<dc:creator>papis</dc:creator>
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		<description><![CDATA[*Por Lic. Patricia Gubbay de Hanono. Está comenzando un nuevo año; el anterior ciclo, que nos ha deparado muchas vicisitudes y obstáculos,  se ha terminado, y otro nuevo comienza. Los ciclos nos marcan un ritmo y generalmente, vienen con exigencias, alegrías, descubrimientos, desafíos y comienzan con los temas que quedaron pendientes. En cada etapa se]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>*Por Lic. Patricia Gubbay de Hanono.</em></p>
<p>Está comenzando un nuevo año; el anterior ciclo, que nos ha deparado muchas vicisitudes y obstáculos,  se ha terminado, y otro nuevo comienza. Los ciclos nos marcan un ritmo y generalmente, vienen con exigencias, alegrías, descubrimientos, desafíos y comienzan con los temas que quedaron pendientes. En cada etapa se abren interrogantes, aparecen ansiedades y se anidan esperanzas. Todos sabemos que lograr lo que nos proponemos no es una tarea que se puede hacer sin el otro. Estos otros participan de manera activa, y a veces en forma determinante. Son los familiares, amigos,  vecinos y compañeros de trabajo; con ellos convivimos y con ellos abrimos el nuevo ciclo que comienza.</p>
<p>Todos los comienzos son  momentos  especiales  porque inauguran una etapa nueva en la que es inevitable poner en la balanza lo que se ha logrado y lo que no. Es a través de esta evaluación que nos damos cuenta si estamos en el camino correcto para lograr nuestros objetivos. ¿Se cumplieron aquellos deseos que nos propusimos el año anterior? ¿Podemos reprogramar aquellos que nos quedaron pendientes para el próximo ciclo?</p>
<p><strong>Es frecuente que las personas se pongan metas</strong> que se expresan diciendo: “Este año que voy a mudarme, casarme, hacer un viaje, tener un bebé, cambiar el trabajo, hacer un postgrado, ir al gimnasio o simplemente tener más tiempo libre.” Es en estos momentos donde también pensamos en lo que esperamos de los demás. Por ejemplo: que mi pareja se comprometa más con la relación, que mi hijo estudie con más dedicación, que mis compañeros de trabajo cumplan con sus tareas, y que el mundo este en paz y armonía.</p>
<p>¿En qué estamos pensando cuando pronunciamos estas últimas palabras? ¿Cómo  hacer  para  que  estos  deseos  se  cumplan  y  no  queden  sólo  en enunciados? Lo más importante es saber que el  deseo sólo nos marca la meta, después <strong>la tarea consiste en comprometerse y trabajar para lograrlo</strong>. Sabemos que la realidad es compleja y que nuestra situación depende de factores que no podemos manejar. Por eso no es fácil persistir en el camino y seguir adelante a pesar de los obstáculos que se puedan presentar.</p>
<p>Por otro lado es en esta época del año cuando muchas personas se toman vacaciones.  Sabemos que son muy  importantes pues es una gran oportunidad para salir de la rutina y liberarnos de alguna manera de los compromisos que nos mantienen atados al reloj y al uso excesivo de la tecnología. Es un momento para “soltar” y que ese soltar sea lo suficientemente reparador como para comenzar las obligaciones con nuevas energías.</p>
<p><img class="alignright" alt="" src="http://www.glits.mx/ckfinder/userfiles/images/letting-go.jpg" width="332" height="347" /></p>
<p>Por eso es imprescindible pensar en cómo vamos a vivir el merecido descanso. En lo posible debemos dejar todo listo en nuestro lugar de trabajo o de estudio o debidamente delegado en personas de nuestra confianza para poder estar menos pendientes del celular o de la computadora.<strong> Todo aquello que queda pendiente y sin resolver nos genera estrés</strong>, ansiedad y preocupaciones que nos impiden disfrutar de nuestro tiempo libre.</p>
<p>Por supuesto existen muchas personas que realizan actividades en que la desconexión y el “soltar” tienen límites porque a pesar de saber que esto es lo ideal, la realidad que siempre tiene reglas propias no nos permite cumplirlo en la forma que queremos.</p>
<p>¿Qué debemos hacer entonces para poder disfrutar lo más posible  de nuestras vacaciones? Es aconsejable no hacer una planificación muy estricta de todo lo que haremos en las vacaciones porque es necesario que vivamos de manera diferente a cómo lo hacemos durante el año.</p>
<p>Probar cosas distintas, conocer personas nuevas y dejarnos llevar por nuestras necesidades e inquietudes momento a momento pueden hacer que nos desconectemos absolutamente del trabajo. Si es necesario debemos tener la flexibilidad suficiente como para cambiar de planes y probar opciones alternativas o simplemente dejarnos llevar por las sorpresas que vayan surgiendo.</p>
<p>A muchas personas les resulta muy difícil aprender a disfrutar del ocio que es el tiempo que destinamos a actividades recreativas, no obligatorias. Leer un libro, caminar por la playa, bañarse en el mar, jugar a la pelota, tomar sol recostado en una reposera, dormir sin que el despertador nos despierte son actividades que uno puede hacer durante las vacaciones sin sentir que se está perdiendo el tiempo.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b><span style="text-decoration: underline;">Volver de las vacaciones</span></b></p>
<p>Durante las vacaciones el ritmo de vida sufre un cambio significativo. En general nos acostamos más tarde y lo mismo ocurre con la hora de levantarnos. Hay un desorden total en nuestros hábitos y nuestra rutina. La alimentación varía como así también nuestra actividad social.</p>
<p>La vuelta a la vida de todos los días significa un cambio brusco para nuestro organismo. Si a esto le agregamos la falta de motivación en el trabajo o en las actividades que se deben emprender al regreso, la vivencia subjetiva puede ser muy negativa.</p>
<p>Por eso es aconsejable, siempre que nuestro trabajo o estudio nos lo permita:</p>
<p>-              Dividir el tiempo de las vacaciones. Es preferible salir de vacaciones dos veces de 15 días en lugar de una vez de 30 días.</p>
<p>-              Volver unos días antes para tener tiempo de readaptarse  a los nuevos hábitos de siempre, como acostarse temprano.</p>
<p>-              Planear escapadas durante el año, no sólo durante el verano.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si a la vuelta de las vacaciones nos encontramos con trabajo acumulado durante el tiempo de descanso es recomendable ordenar la agenda priorizando las tareas más urgentes dejando en segundo lugar aquellas que pueden postergarse sin provocar inconvenientes.</p>
<p>¿Cómo se puede ayudar a nuestros hijos a volver de las vacaciones sin que ésta situación los afecte? Muchos niños presentan síntomas como insomnio, dolores de estómago e irritabilidad. Esto puede deberse al los cambios de hábitos y rutinas que ocurren durante las vacaciones.</p>
<p>Para prevenir la aparición de éstos síntomas los padres deben ayudar a sus hijos a recuperar la rutina antes de empezar las clases. Es importante regular los horarios de acostarse y de levantarse. Hacer un repaso de los conceptos básicos aprendidos el año anterior. Preparar los útiles y el uniforme para comenzar las clases. Volver a aquellas rutinas necesarias para que el niño pueda sentirse seguro en afrontar los nuevos desafíos de su vida.</p>
<p>Un clima amoroso dónde las necesidades físicas y psicológicas del niño sean tenidas en cuenta es siempre el mejor remedio para prevenir la aparición de cualquier patología.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b><span style="text-decoration: underline;">La ansiedad y el estrés en el comienzo del nuevo año</span></b></p>
<p>Comenzar un nuevo ciclo y tomarse vacaciones son cambios que pueden traer ansiedad y estrés (recordemos que los cambios positivos también lo provocan). Aunque estamos acostumbrados a escuchar estas dos palabras y a asociarlas con algo negativo, ambas son necesarias para transitar estos momentos. El estrés por ejemplo, dinamiza la actividad del individuo provocando un incremento en los recursos como la atención, la memoria y el rendimiento. Solo cuando es muy severo y dura mucho tiempo los recursos se agotan y aparece el cansancio. También puede producir disfunciones psicofisiológicas y psicosomáticas como dolores de cabeza, problemas digestivos y problemas sexuales.</p>
<p>La ansiedad también produce activación fisiológica pero mientras el estrés es un proceso más amplio de adaptación al medio, la ansiedad es una reacción emocional ante una amenaza. Todos los cambios producen un incremento de la ansiedad. En niveles normales sirve para anticipar y planificar posibles soluciones frente a  eventuales problemas pero cuando es excesiva produce síntomas.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><b><span style="text-decoration: underline;">Conclusión</span></b></p>
<p>El principio del ciclo anual trae consigo muchas situaciones que pueden producir ansiedad y estrés. Si sabemos que esto va a ocurrir es importante anticipar y planificar en forma realista aquello tenemos que enfrentar. Si no regulamos adecuadamente todo lo que tenemos que llevar a cabo, nuestro sistema puede verse afectado en forma negativa. Pero si conscientemente anticipamos y planificamos éste ciclo, con la flexibilidad suficiente como para realizar los cambios que sean necesarios cada vez que la realidad nos enfrente con problemas que nos toman por sorpresa, podremos comenzar el año y disfrutar de las vacaciones cumpliendo con los deseos de felicidad que nos propusimos al levantar las copas y brindar por el año que acaba de comenzar.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>*Lic. Patricia Gubbay de Hanono </strong><br />
<strong> Directora de Hémera</strong></p>
<p>Centro de estudios del estrés y la ansiedad</p>
<p><a href="http://track.imagenesdecorreos8.com.ar/?email=glogrosman@hotmail.com&amp;ID=VSCOMM&amp;Track=114338&amp;row=%29*ROW*%21&amp;cmd=C&amp;redirect=http://www.hemera.com.ar" target="_blank">www.hemera.com.ar</a></p>
<p><b> </b></p>
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		<title>El fin de año no es el fin de la vida</title>
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		<pubDate>Mon, 16 Dec 2013 14:41:03 +0000</pubDate>
		<dc:creator>papis</dc:creator>
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		<description><![CDATA[*Por Lic. Lila Isacovich En estos días finales del año, pareciera que todo cobrase un ritmo vertiginoso. Se ve a la gente transitar por la calle aún más apurada que siempre. Se tiene la sensación de que lo que no se alcanza a hacer antes de fin de año, ya no se hará nunca. Esa]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><em>*Por Lic. Lila Isacovich</em><br />
En estos días finales del año, pareciera que todo cobrase un ritmo vertiginoso. Se ve a la gente transitar por la calle aún más apurada que<br />
siempre. Se tiene la sensación de que lo que no se alcanza a hacer antes de fin de año, ya no se hará nunca.</p>
<p>Esa sensación debería alertarnos. Como todo aquello que no coincide con la &#8220;realidad&#8221;. Debería, digo, en el sentido de darnos una oportunidad para reflexionar acerca de por qué lo vivimos de esa manera, sabiendo que no es cierto desde un punto de vista &#8220;objetivo&#8221;. Sin embargo para nosotros suele funcionar así. ¿Por qué si no es antes del 31 ya no será, o, por el contrario, &#8220;ya fue&#8221; &#8211; demasiado tarde-? Esa vivencia del tiempo es un indicador de que por alguna razón estamos haciendo operar el &#8220;31&#8243; como un límite. Y hay límites -todos lo sabemos- que lejos de impedir, por el contrario, hacen avanzar. Me refiero a algo que perseguí durante un tiempo -supongamos todo este año &#8211; y no logré consumarlo hasta ahora, se me impone hacerlo sí o sí antes de terminar el año. Eso puede incidir favorablemente o no tanto. Pero si funciona, muchas veces permite concretar en días lo que no fue posible durante meses: un proyecto laboral, un encuentro afectivo, concluir tareas pendientes, ordenar cuestiones, tomar decisiones importantes, asumir riesgos, hacer elecciones.</p>
<p>Si estas cuestiones fueron pedaleadas para adelante, postergadas hasta ahora, la compulsión de cerrarlas puede derivarse del temor a evadirse, a repetir comportamientos viciados, que nos dejaron vacilantes, inoperantes, indecisos o paralizados. En cambio, si logramos concluir, habremos puesto a trabajar el fin del año a favor nuestro, en la dirección de nuestro deseo. E incluso extrañarnos y sorprendernos de que todo era tan fácil y estaba tan a la mano, que mientras nos pre-ocupábamos tanto y nos parecía tan difícil o incluso imposible de lograr, lo estirábamos ad infinitum por no poder darle una resolución al tema.</p>
<p>¿Cómo puede cambiar tan rápidamente la perspectiva, solo por el hecho de avecinarse el final? Quizá este tiempo nos dé la pauta de la verdad que Freud encontró y llamó teoría pulsional: que la combinatoria del Eros -pulsión de vida- y Tánatos -pulsión de muerte- es lo que está en la base del conflicto que motoriza la vida. Una verdad que parece de Perogrullo: no hay vida sin muerte, y que es precisamente ese límite lo que da sentido a la vida.</p>
<p>Entonces no debería sorprendernos que la cercanía de ese límite eche a andar la energía vital y el despliegue del deseo frente al fin del año. Dirán, con justa razón, que el fin del año no es el fin de la vida, no es la muerte. Pero eso no obsta que para muchos lo represente, como marca de corte, como frontera. Desde este punto de vista, bienvenida sea la aceleración, el frenesí. Bien puede ser la impronta de nuestro deseo. Sin olvidarse por eso de la sospecha que recae en que si no es ahora, no sea nunca.</p>
<p><strong>*Directora del Área Asistencial de la FUNDACIÓN BUENOS AIRES</strong><br />
www.fundacionbsas.org.ar</p>
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