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	<title>Papis - El portal para Padres &#187; acoso</title>
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	<description>Papis es el portal de Atención Pediatrica Integral</description>
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		<title>Acoso.</title>
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		<pubDate>Sun, 05 Jun 2022 00:44:18 +0000</pubDate>
		<dc:creator>papis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Niños]]></category>
		<category><![CDATA[acoso]]></category>

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		<description><![CDATA[Ver a tus hijos sufrir el dolor físico y emocional del acoso o el ciberacoso es desolador. Algunos padres no saben por dónde empezar para proteger a sus hijos del acoso y la violencia. Hay otros que no saben si sus hijos son víctimas, testigos o incluso los perpetradores de esos comportamientos dañinos. Estos son]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p>Ver a tus hijos sufrir el dolor físico y emocional del acoso o el ciberacoso es desolador.</p>
<p>Algunos padres no saben por dónde empezar para proteger a sus hijos del acoso y la violencia. Hay otros que no saben si sus hijos son víctimas, testigos o incluso los perpetradores de esos comportamientos dañinos.</p>
<p>Estos son algunos consejos sobre cómo iniciar una conversación con tus hijos:</p>
<p>Entender los conceptos básicos<br />
¿Qué es el acoso?<br />
Por lo general, el acoso puede identificarse a través de tres características: intención, repetición y poder. Un acosador tiene la intención de causar dolor, ya sea a través del daño físico o de palabras o comportamientos hirientes, y lo hace de manera repetida. Los niños tienen más probabilidades de ser víctimas de acoso físico, mientras que las niñas suelen sufrir acoso psicológico.</p>
<p>Más que un incidente aislado, el acoso es un patrón de comportamiento. Los niños que acosan a otros suelen tener a un estatus social más alto o una posición de poder, es el caso de niños que son más grandes o fuertes o considerados “populares”.</p>
<p>Los niños más vulnerables se enfrentan a un riesgo mayor de ser víctimas de acoso. Normalmente, se trata de niños de comunidades marginadas o de familias pobres, niños con identidad de género distinta, con discapacidades, migrantes o refugiados.</p>
<p>El acoso puede darse en persona o en línea. El ciberacoso suele producirse a través de las redes sociales, mensajes de texto, SMS, mensajería instantánea, correo electrónico o cualquier otra plataforma que utilicen los niños. Dado que los padres no siempre saben lo que hacen sus hijos en esas plataformas, puede resultar difícil identificar cuándo el niño tiene un problema.</p>
<p>¿Por qué debo intervenir si mi hijo es víctima de acoso?<br />
El acoso puede tener consecuencias perjudiciales y duraderas para los niños. Además de efectos físicos, el acoso puede ocasionar problemas emocionales y de salud mental, como depresión o ansiedad, que pueden derivar en el abuso de sustancias o empeorar el rendimiento en la escuela. A diferencia del acoso en persona, el ciberacoso puede llegar a la víctima en cualquier lugar y en cualquier momento. Puede producir daños graves, ya que puede afectar muy rápido a mucha gente y dejar una huella permanente en línea para todos los involucrados.</p>
<p>Tu hijo tiene derecho a vivir en un entorno escolar seguro y enriquecedor en el que se respete su dignidad. La Convención sobre los Derechos del Niño subraya que todos los niños tienen derecho a una educación y a estar protegidos contra todas las formas de violencia física o mental, lesiones o abusos. El acoso no es una excepción.</p>
<p>El primer paso es la prevención<br />
¿Cómo puedo ayudar a prevenir el acoso en la escuela de mi hijo?<br />
El primer paso para mantener a tu hijo a salvo, ya sea en línea o en el mundo real, consiste en asegurarte de que conoce el problema.</p>
<p>Explícale qué es el acoso. Cuando sepa lo que es, tu hijo podrá identificarlo más fácilmente, ya sea que les esté sucediendo a ellos o a alguien más.<br />
Háblale abiertamente y con frecuencia. Cuanto más le hables a tu hijo sobre el tema, más cómodo se sentirá para contarte si ha sido testigo o víctima. Pregúntale a diario por la escuela y por su actividad en línea, interésate por sus clases y actividades, pero también por sus sentimientos.<br />
Enséñale a ser un ejemplo positivo para los demás. En el acoso hay tres partes: la víctima, el perpetrador y el testigo. Aunque un niño no sea víctima de acoso, sí puede evitar que ocurra siendo inclusivo y comportándose de manera respetuosa y amable con sus compañeros. Si presencia un caso de acoso, puede defender a la víctima, ofrecerle ayuda y/o cuestionar ese comportamiento.<br />
Ayuda a tu hijo a confiar en sí mismo. Anima a tu hijo a inscribirse en clases o participar en las actividades de la comunidad que más le gusten. Esto le ayudará a ganar confianza en sí mismo y a hacer un grupo de amigos con intereses comunes.<br />
Sé un modelo para seguir. Muéstrale a tu hijo cómo tratar a los demás niños y adultos con amabilidad y respeto haciendo lo mismo con la gente que lo rodea, incluso hablando cuando otros están siendo maltratados. Los niños consideran a sus padres ejemplos de cómo comportarse, también con lo que publican en Internet.<br />
Forma parte de su experiencia en línea. Familiarízate con las plataformas que usa tu hijo, explícale cómo están conectados Internet y el mundo real y adviértele de los distintos peligros a los que se enfrenta en la red.<br />
No sé si mi hijo es víctima de acoso. ¿Qué señales debo tener en cuenta?<br />
Obsérvalo de cerca. Fíjate en el estado de ánimo de tu hijo, ya que es posible que algunos no expresen sus preocupaciones verbalmente. Los signos a tener en cuenta incluyen:<br />
Marcas físicas, como moretones inexplicables, arañazos, huesos rotos o heridas.<br />
Miedo de ir a la escuela o de participar en eventos escolares.<br />
Ansiedad, nervios o estado de alerta.<br />
Tiene pocos amigos en la escuela o fuera de ella.<br />
Pierde amigos de repente o evita situaciones sociales.<br />
Su ropa, dispositivos electrónicos u otras pertenencias personales se pierden o aparecen rotos.<br />
Pide dinero con frecuencia.<br />
Empeora su rendimiento académico.<br />
Falta a la escuela o llama desde allí para irse a casa.<br />
Procura estar cerca de adultos.<br />
No duerme bien y tiene pesadillas.<br />
Se queja de dolor de cabeza, de estómago o de otras molestias físicas.<br />
Parece angustiado después de pasar tiempo en Internet o en el móvil (sin una explicación razonable).<br />
Se muestra reservado, sobre todo con respecto a su actividad en Internet.<br />
Está agresivo o tiene arrebatos de ira.<br />
Habla abiertamente. Habla con tu hijo sobre lo que considera un buen o mal comportamiento en la escuela, en la comunidad y en Internet. Es importante mantener una comunicación abierta para que se sienta cómodo contando lo que pasa en su vida.<br />
La respuesta al acoso<br />
¿Qué hago si mi hijo sufre amenazas o es víctima de acoso?<br />
Si sabes que tu hijo está siendo víctima de acoso, puedes tomar una serie de medidas para ayudarlo:</p>
<p>Escucha a tu hijo abierta y tranquilamente. En vez de tratar de encontrar la causa del acoso o resolver el problema, céntrate en hacerle saber que lo escuchas y lo apoyas. Asegúrate de que sepa que no ha sido su culpa.<br />
Dile que le crees; que te alegras de que te lo haya contado, que no es su culpa y que harás todo lo posible por ayudarlo.<br />
Habla con su profesor o con la escuela. Tu hijo y tú no tienen que enfrentarse solos al acoso. Pregunta en la escuela si cuentan con una política o un código de conducta contra el acoso. Esto puede servir tanto para el acoso en persona como en línea.<br />
Apoya a tu hijo. Para tu hijo, contar con el apoyo de su madre o su padre es fundamental para lidiar con los efectos del acoso. Hazle saber que puede hablar contigo en cualquier momento y tranquilízalo asegurándole que todo irá bien.<br />
¿Qué puedo hacer si mi hijo acosa a otros?<br />
Si crees o sabes que tu hijo está acosando a otros niños, es importante recordar que no es inherentemente malo, sino que puede estar tratando de exteriorizar algo. Muchas veces, los niños que perpetran el acoso quieren integrarse, necesitan atención o simplemente están tratando de lidiar con emociones complicadas. En algunos casos, los acosadores son, a su vez, víctimas o testigos de la violencia en su hogar o comunidad. Hay varios pasos que puedes seguir para ayudar a tu hijo a parar con el acoso:</p>
<p>Fomenta la comunicación. Entender por qué tu hijo está actuando así te ayudará a saber cómo ayudarlo. ¿Se siente inseguro en la escuela? ¿Está peleando con un amigo o hermano? Si le cuesta explicar su comportamiento, podrías consultar a un orientador, trabajador social o profesional de la salud mental, que están capacitados para trabajar con niños.<br />
Trabaja formas sanas de afrontar el problema. Pídele a tu hijo que te explique una situación que lo haya frustrado y ofrécele formas constructivas de reaccionar. Utiliza este ejercicio para pensar en otras situaciones que podrían darse en el futuro y proponer reacciones que no hagan daño. Anima a tu hijo a “ponerse en los zapatos del otro” y a imaginarse qué ha podido sentir la persona que ha sido víctima de acoso. Recuérdale que los comentarios que se hacen en línea también duelen en el mundo real.<br />
Obsérvate a ti mismo. Es común que los niños que acosan estén imitando lo que ven en casa. ¿Están expuestos a comportamientos física o emocionalmente dañinos de sus padres o cuidadores? Reflexiona y piensa honestamente en cómo te muestras ante tu hijo.<br />
Hazle ver las consecuencias de lo que hace y dale la oportunidad de rectificar. Si descubres que tu hijo ha acosado a otros, es importante mostrarle las consecuencias de forma adecuada y no violenta. Podría ser limitando sus actividades, especialmente las que fomentan el acoso (reuniones sociales o tiempo frente a la pantalla o en redes sociales). Anímalo a disculparse ante sus compañeros y ayúdale a encontrar formas de ser más inclusivo en el futuro.<br />
UNICEF</p>
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		<title>Cuando la crueldad infantil deja de ser cosa de chicos: el bullying</title>
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		<pubDate>Wed, 05 Jun 2013 15:13:41 +0000</pubDate>
		<dc:creator>papis</dc:creator>
				<category><![CDATA[Actualidad]]></category>
		<category><![CDATA[Niños]]></category>
		<category><![CDATA[acoso]]></category>
		<category><![CDATA[bullyng]]></category>
		<category><![CDATA[cyberbullying]]></category>
		<category><![CDATA[maltrato]]></category>
		<category><![CDATA[violencia escolar]]></category>
		<category><![CDATA[violencia infantil]]></category>

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		<description><![CDATA[Desafíos de los padres del Siglo XXI: el bullying y la educación emocional Por Lic. Andrea Baldantoni   Años atrás una pelea entre compañeros empezaba y terminaba en el patio del colegio. Hoy el “patio escolar” puede llegar a ser un escenario virtual en el ciberespacio, donde la exposición y las consecuencias se multiplican y]]></description>
				<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Desafíos de los padres del Siglo XXI: el bullying y la educación emocional</strong></p>
<p><em>Por Lic. Andrea Baldantoni</em><br />
<strong> </strong><br />
Años atrás una pelea entre compañeros empezaba y terminaba en el patio del colegio. Hoy el “patio escolar” puede llegar a ser un escenario virtual en el ciberespacio, donde la exposición y las consecuencias se multiplican y no se pueden terminar de medir ni calcular.<span id="more-1102"></span></p>
<p>Existe la creencia que la infancia es una etapa libre de problemas, pero ser pequeño no protege frente a los daños emocionales graves y duraderos que puede causar el bullying o el acoso escolar.</p>
<p>El acoso escolar (o bullying) es una forma común de violencia contra los niños. Según investigaciones de <a href="http://plan-international.org" target="_blank">Plan International</a> y UNICEF entre el 50% y el 70% de los estudiantes en América Latina han sido acosados o han sido testigos de incidentes de bullying. Si bien el maltrato escolar no es un fenómeno nuevo, recientemente, la tecnología y las redes sociales han multiplicado exponencialmente el alcance y el impacto de este problema. El acoso cibernético (o cyberbullying) se lleva a cabo en Internet y con teléfonos celulares y puede tener, como el acoso escolar,  consecuencias negativas en la salud mental: el abuso de sustancias y el suicidio.</p>
<p>Un niño que se  siente intimidado y maltratado por sus compañeros  de forma repetida y sostenida, expuesto a agresiones físicas, verbales o sociales, es un niño en riesgo. El bullying es inaceptable, afecta tanto al niño acosado, al acosador y al espectador. No es “cosa de chicos’ y desde ya que no es un juego.<br />
<a href="http://papis.com.ar/wp-content/uploads/2013/06/bullying.jpg"><img class="size-medium wp-image-1103 alignright" style="margin: 10px;" alt="bullying" src="http://papis.com.ar/wp-content/uploads/2013/06/bullying-300x202.jpg" width="300" height="202" /></a><br />
Sin embargo, no todo es bullying. Algunos conflictos entre niños son esperables y funcionan a manera de “laboratorio social”, ofrecen oportunidades para que nuestros hijos puedan desarrollar sus habilidades sociales y la capacidad para defender lo que piensan y sienten, para afirmarse y para fortalecerse. Entonces, ¿cómo diferenciar, como padres y docentes,  en qué situaciones intervenir y en cuáles mantenerse al margen y dejar que los chicos resuelvan la situación entre ellos?</p>
<p>La habilidad para crecer frente a los desafíos de la infancia surge de la capacidad para manejarse en el mundo de las emociones. En el esfuerzo por detener al bullying, es importante “fortalecer” emocionalmente a los chicos y prepararlos para que puedan resolver conflictos sin violencia y no ser “presa fácil” del maltrato.</p>
<p>Investigaciones dan cuenta que a algunos chicos cuesta más herirlos que a otros. ¿Qué es lo que hace que un niño sea más vulnerable que otro frente a una situación de maltrato escolar? La respuesta se encuentra en la capacidad de los niños para ser resilientes, en su empatía y en su capacitación emocional.</p>
<p>Existe la creencia que aquel que es víctima de bullying automáticamente va a generar un trauma y tener consecuencias catastróficas. ¡No necesariamente! Esta puede ser una oportunidad para generar la capacidad de la resiliencia. Investigaciones dan cuentan que solo el 50% de los chicos que reportaron haber sido víctimas de bullying, registraron haber vivido la experiencia como traumática.</p>
<p>Con frecuencia, en hogares cálidos y contenedores, es difícil para los niños ver que otras personas pueden lastimar a los demás. Con las mejores intenciones, los padres hacen un esfuerzo para “mostrar el lado bueno de la vida, del mundo y las personas” y los chicos se desmoronan al darse cuenta que las cosas no son tan así.</p>
<p>Los niños deben saber que en cualquier lado que vayan pueden encontrarse con niños y personas que pueden ser crueles. Es importante enseñar a nuestros hijos a FILTRAR las conductas de los otros, a discriminar entre lo que está bien y mal y a no siempre creer en lo que los demás niños dicen. Un chico que esta “emocionalmente preparado y ajustado” puede ponerse en el lugar del otro, registrar la “crueldad o el abuso” como algo externo y perjudicial y hacer algo al respecto.</p>
<p><strong>Dos ideas fundamentales para la educación emocional de nuestros hijos:</strong><br />
La empatía y la resiliencia.<br />
La empatía es la capacidad que tienen los chicos de ponerse en el lugar del otro, de reconocer las emociones de los demás y sintonizar con las señales que indican lo que los demás necesitan o desean. La empatía y el poder reconocer las propias emociones y la de los demás es una habilidad que se puede “ejercitar” y desarrollar. Preguntas como: “Si a vos te hicieran esto, ¿cómo te sentirías? ¿Cómo crees que se siente tu compañero?” pueden ayudar como puntos de partida.</p>
<p>La resiliencia es la capacidad para afrontar con éxito la adversidad, el trauma, la tragedia, las amenazas o incluso fuentes importantes de estrés,  ansiedad e incertidumbre. Que un niño sea resiliente no significa que no experimentará dificultades o angustia frente a una pérdida o trauma importante. Significa que tiene la capacidad para seguir adelante, para aprender de lo acontecido, rescatar los recursos internos que lo ayudaron a resolver la situación y a fortalecerse en el proceso.<br />
<strong> </strong><br />
<strong>¿Cómo ayudar a los niños frente a una posible situación de acoso escolar?</strong><br />
•         Alrededor de los 9-10 años la conexión con el grupo de pares es fundamental, el aislamiento es una de las situaciones sociales más dolorosas para los chicos y puede estar acompañada de situaciones de maltrato de los pares.  A través del deporte o un hobby se puede ayudar a los chicos a conectarse con sus pares y reducir el aislamiento. Este tipo de actividades ofrece a los chicos, la chance de encontrar refugio  y una  posible plataforma para la consolidación de la autoestima y la confianza personal.<br />
•         Enseñar a los niños  a calmarse y controlar el llanto a través de ejercicios de respiración. Esto les permite tener más dominio sobre sus conductas y no quedar tan a la merced del acosador.<br />
•         Respirar y no tomárselo tan seriamente. Que los chicos puedan ver que “Ese chico es malo con todos, no es solo contigo”.<br />
•         Descatastrofizar: catastrofizar lleva al pánico.<br />
•         Escuchar. Cuando los chicos escuchan de un adulto que el bullying está mal, eso ya ayuda a la autoestima y la confianza en sí mismos.<br />
•         Educar las emociones. Ayudar a que los chicos puedan nombrar y registrar la gama de emociones.<br />
•         No usar frases como “no le hagas caso”, “aguántatela”. Esto cierra los canales de comunicación. Utiliza esta oportunidad para sostener conversaciones abiertas en donde puedas enterarte lo que está ocurriendo en el colegio y así poder armar un plan de acción.<br />
•         Enseñar al niño a hacerle frente a la intimidación sin exponerse a ser maltratado ni derrotado en una pelea. Practicar en casa para que el niño aprenda a ignorar al acosador y/o crear estrategias enérgicas para saber que hacer frente a la situación de acoso (por ejemplo decir “¡NO!”). Ayudar al niño a identificar maestros y amigos que pudieran ayudarlo en caso de ser víctima de maltrato.<br />
•         Establecer límites en relación a la tecnología: los chicos necesitan la mirada a largo plazo de un adulto acerca de las consecuencias que sus acciones pueden tener. “¿Qué pasa si un futuro empleador ve tu Facebook?”<br />
En las pantallas y en los videos juegos no aparecen las consecuencias inmediatas por agresiones o crueldades, no surge la capacidad de reparar el daño causado. La sobreexposición a las pantallas genera menos empatía. Los padres deben colaborar a construir esta habilidad emocional básica para los vínculos sanos y responsables.</p>
<p><strong>El semáforo parental: ¿cómo saber si mi hijo necesita que intervenga frente a un conflicto entre pares?</strong></p>
<p><strong><span style="color: #008000;">VERDE:</span></strong> Prevención<br />
Si su hijo no tiene dificultades para dormir, no presenta cambios en los hábitos de alimentación, o están afectados su rendimiento académico o el estado de ánimo y aún está preocupada/o..<br />
¿Qué puedo hacer?<br />
Abrir los canales de comunicación: estar atento y cerca para poder generar la confianza y el encuentro.  Escuchar: “Decime si hay algo que necesites”, “Estoy para escucharte”.</p>
<p><span style="color: #ffcc00;">AMARILLO: </span>Alerta-Precaución<br />
Si su hijo No quiere ir al colegio, utiliza frases como “Odio el colegio”.<br />
¿Qué puedo hacer?<br />
El grado de seriedad es mayor. “Hablemos de lo que está pasando”. Si bien no llega a una urgencia, es una señal de alarma.</p>
<p><strong><span style="color: #ff0000;">ROJO:</span> </strong><br />
Si su hijo tiene dificultades para  dormir, tiene pesadillas, falta de apetito, están afectados el rendimiento académico o su estado de ánimo.<br />
¿Qué puedo hacer?<br />
Esto requiere intervención del adulto. Es probable que éstas sean señales de depresión y ansiedad.</p>
<p>En el acoso escolar tanto víctima como agresor, incluso espectadores necesitan desarrollar las habilidades y recursos emocionales que les permitan abandonar relaciones conflictivas y encontrar maneras más sanas de resolver los problemas y generar así una convivencia más productiva, enriquecedora y feliz.</p>
<p><strong>Lic. Andrea Baldantoni</strong><br />
<em>Especialista en niños, adolescentes y familias.</em><br />
www.hemera.com.ar<br />
Hémera, Centro de Estudios del Estrés y la Ansiedad</p>
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